Profesora de Educación Básica, mención en música y matemáticas. 1971 a 1973. Sin título. Profesora de matemática Universidad de Chile. Doctora en Didáctica de las matemáticas, Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Proyectos en los que participó en CIDE 1976- 1987, 1992-1994 Programa de educación matemática (PEM). Programa de capacitación en gestión de predios agrícolas (PROCAP)

Entrevista por Skype a Isabel Soto C. (62 años)
Gestiona: Cecilia Cardemil
Diciembre 2016

Sentimientos al evocar a Patricio y pensar en la relación con él. Nostalgia y contradicciones
Siento mucha nostalgia y al mismo tiempo contradicciones a pesar de tener muchas coincidencias con él. La nostalgia es por la relación que yo tenía con él y las contradicciones iban por el lado religioso. Compartíamos muchos valores pero que para mí no tenían un carácter religioso sino que humanista. Yo sentía que él tenía muchas ganas de convertirme, porque me lo dijo en varias ocasiones que yo pensaba como una persona creyente. Yo le decía es que yo no creo, yo soy totalmente agnóstica, lo mío no viene de la fe, sino de la filosofía, de la experiencia, de la vida, de lo que a mí me ha tocado vivir y de los valores que yo aprendí a tener. Nuestra contradicción venía de ese hecho, en que trataba de convencerme de que mi manera de pensar venía de la fe, él los vinculaba (los valores) a la fe y yo los sentía totalmente laicos.
La otra contradicción es que yo era muy crítica, a veces muy dura con él, porque le cuestionaba su opción de pobreza. Yo discutía su voto de pobreza porque él tenía a la Compañía de Jesús detrás. Los pobres no habían hecho una opción por la pobreza, eran pobres porque la sociedad, el sistema económico sobre todo los hacía pobres. No tenía nada que ver vivir la pobreza porque uno nació pobre, a vivir la pobreza de unos pocos, ser pobres pero que tener a la Compañía detrás. Era un cierto tipo de discusiones que teníamos y que después se traducía en aspectos muy concretos cuando teníamos que discutir el reajuste en el CIDE. Yo proponía unas fórmulas bien locas que chocaban con la administración y con las necesidades de unos y de otros. Necesidades ideológicas y otras reales. Entonces él me cuestionaba que yo podía ser violenta en mis argumentos y yo le cuestionaba que la opción por los pobres no se traducía, por ejemplo, en reajustes proporcionales en el CIDE, sino en reajustes parejos , porcentuales; y eso significaba que las personas que ganaban mucho tenían en plata neta un reajuste mucho mayor que los que ganaban menos. En esas cosas bien concretas nos enfrentábamos bien fuerte.
La nostalgia es porque yo sigo sin resolver mis asuntos pendientes con la fe, yo me declaro por ahora agnóstica pero siempre tengo necesidad de conversar y discutir sobre ese tipo de cosas. Hay tres personas con las cuales he conversado, sobre eso, una es principalmente Patricio, la otra la Isabel Infante y una amiga que tengo ahora que se llama Marcela y es teóloga. Pero con Patricio era otra cosa, yo lo encontraba muy sabio, entonces con alguien que consideraba sabio al hacerle peguntas me aseguraba de las respuestas sin que por ello me convenciera.

Conocimiento de Patricio y relación con él
Llegué al CIDE en mayo del año 1976. Rosa Saavedra, amiga desde el liceo, me avisó de un concurso. No tenía idea de qué era el CIDE ni quién era Patricio, qué era la Compañía de Jesús, ni de ninguna de las personas que trabajaban ahí. Había llegado recién al CIDE, estaba con la Gabriela Pisccheda y apareció Patricio y ella le dijo con mucho cariño, mira Patricio te voy presentar a una de las niñas nuevas que llegaron al PEM (Programa de Educación Matemática). Yo vi un hombre muy bello, muy buenmozo, muy grande – al lado mío era inmenso – que me sonrió, muy acogedor y me dijo “así que vienes al PEM con Fidel Oteíza, mira, mira”, un dialogo como ése. Él era muy cercano con la Rosita Saavedra y yo también lo era de ella, ellos dos conversaban mucho y yo me encontraba de repente en esas conversaciones de a tres en la hora del almuerzo y así fue como lo conocí. Muy rápidamente nos encontramos en la defensa de los derechos humanos, él estaba muy metido en asilar a personas y en eso nos encontramos rápido.

Relevancia de la participación de Patricio en la vida social y política de Chile
Para mí indudablemente es su compromiso en la educación, ése es su compromiso político, su militancia con la educación, en eso hizo un aporte inconmensurable. La contribución enorme que hizo fue abrirse a la educación popular. La tradición educacional de los jesuitas es la educación formal, Patricio tuvo esa visión que le permitió abrir el CIDE a la educación popular. Un hito muy importante es que siendo él una persona formal que venía del mundo religioso, y de la academia, abrió el CIDE a distintas posturas, así en ciertos momentos convivieron en el CIDE posturas muy antagónicas como por un lado la educación popular y por otra la tecnología educativa, donde yo empecé a trabajar. Ella era todo lo contrario de la educación popular, nada viene de quien aprende sino que todo viene del que quiere enseñarle algo al otro, en la tecnología educativa el que va a enseñar es el que determina el cómo, el cuándo y el para qué. En cambio la educación popular es todo lo contrario, viene del aprendiz, es el aprendiz el que aporta, que tiene un rol protagónico en el otro, en la tecnología educativa es el tecnócrata que tiene un rol protagónico , esas dos posturas convivieron por años en le CIDE yo creo que eso fue enriquecedor y yo pasé de una postura a la otra. Yo aprendí en el lado tecnológico, tecnocrático cosas que me permitieron por ejemplo sistematizar mejor en el lado de la educación popular y eso fue una virtud de Patricio, haber permitido que convivieran posiciones diferentes , si bien los fines no eran discutibles, todos queríamos una mejor educación para los más pobres. Nosotros en el PEM trabajamos en los liceos nocturnos con adultos y en educación popular también trabajamos con adultos populares en centros educativos. Yo destacaría mucho esa búsqueda de Patricio que permitía que convivieran con conflictos y dificultades posturas diferentes. Yo estuve en el CIDE del 76 al 82. Después, una idea muy importante de Patrio para nosotros era que fuéramos al Ministerio, pasar nuestros hallazgos y enfoques del “ Macetero al Potrero”, esa para mí fue una idea fuerza importante de Patricio, de pasar del almácigo a la gran plantación.

Manera de ser de Patricio. Como se movía y manifestaba con las personas y algunas anécdotas
Confrontaciones de jefatura y poder

Tengo anécdotas bonitas y feas. Patricio era bien barrero. Si alguien se le atravesaba, podía ser muy desagradable, muy cruel al no escuchar a la persona, en borrarla; eso era doloroso. En eso de ser barrero yo siempre estuve en la buena con él. Una vez se enojó mucho conmigo y eso es una anécdota. Cuando yo volví en el intermedio de mi doctorado a hacer el trabajo de terreno, no tenía plata y en el CIDE me pagaban medio tiempo no más y no me alcanzaba la plata porque medio tiempo era un sueldo más o menos , menos y no más. Entonces yo acepté un pituto en otra institución y eso a Patricio lo enojó, lo enfureció, encontró que era una traición. Entonces yo le dije “es que a mí no me alcanza la plata, lo siento mucho, yo tengo que vivir”. “Sí pero tú no tienes hijos” y entonces peleamos. “No tengo hijos pero qué sabes tú de mi vida familiar. No tengo hijos pero qué sabes tú lo que yo hago. Qué sabes tú de mis necesidades”. Y discutimos mucho y ahí sacó una frase que se hizo bien famosa en el CIDE. Me dijo bueno ya, que trabajara no más media jornada en la otra institución, pero que la cabecita me la podía llevar a la otra institución pero que el potito lo dejara en el CIDE. Es decir que mi compromiso mayor, el del potito, no se podía ir, el compromiso total, íntimo, máximo, que mi intelecto yo lo podía pasear por donde yo quisiera, pero el resto se quedaba en el CIDE. Así concluyó nuestra discusión. De verdad, lo que lo enojó es que yo pusiera mi motivación y mis conocimientos al servicio de otra institución que era de la competencia. Esa es una anécdota que terminó bien. Una que no terminó muy bien que nos alejó por un tiempo, fue que en una ocasión me llamó para pedirme información sobre una persona, información política y ahí fui yo la que se enojó. A mí me pareció que era una falta de respeto hacia mí y hacia la persona, entonces él me dijo que al CIDE lo tenía que cuidar como a una familia y que en una familia no se podía dejar entrar a cualquiera, entonces yo le saqué que entonces ésa no era una familia cristiana. Ahí nos agarramos del moño y terminó mal, estuvimos un tiempo distanciados porque yo estaba muy enojada con él; encontraba que cómo se le podía ocurrir que yo le iba a dar información sobre alguien, yo me sentí muy ofendida, me pareció pésimo que pidiera información sobre alguien. Esa fue una anécdota negativa que yo tuve con él pero en general terminábamos bien en nuestras discusiones. Una cosa que yo admiraba en Patricio era que era capaz de conversar con mi mamá y con Edward Kennedy y eso yo encontraba genial. De verdad era algo que me tocaba mucho, que fuera capaz de conversar con los dos mundos, me imagino que no conversaba de la misma manera, pero era capaz de conversar con los dos.

De la parte sacerdotal de Patricio, de su relación con la trascendencia .Pastoral convocante para una diversidad de personas
Yo conocí un poco su trabajo en Pudahuel, lo que yo percibí yendo a la parroquia de Pudahuel es que él tenía una relación muy cercana con la gente, con los feligreses y que eso trascendía la parroquia. De hecho, para uno de los terremotos estuvimos trabajando harto tiempo en la población y él trabajaba también con la gente. Quizás tomaba menos la pala que nosotros, que los feligreses, que los pobladores, pero nos convocaba. Y allí estábamos Cristián Cox y yo, qué tenía que ver yo con Cristián!. Pero allí me encontré con él y allí estaban los hermanos de Cristián y amigas y amigos míos que no tenían nada que ver ni con el CIDE ni con Patricio pero él nos convocaba. Sin conocer en directo el trabajo pastoral, lo que se decía en las misas, se veía, se notaba una relación de confianza y cercana y de mucha convocatoria. Yo sé que él llevaba a la parroquia para su trabajo pastoral ideas y técnicas de educación popular porque quería realmente llegar a las personas, él era un cura educador y lo querían mucho. Después dejó eso y no sé qué más pasó.
Una de las últimas veces que conversamos fue un día, estando él ya enfermo, lo acompañé al médico. Ir a buscarlo, esperarlo, traerlo de vuelta…. Fue un privilegio.