Entrevista a Oscar Corvalán
Realizada y transcrita por Rosa Saavedra
6 de diciembre 2016

Oscar Corvalán V. (68 años)
Sociólogo Universidad de Concepción
Doctor en educación Universidad de Toronto, Diplome d´ Études Avancées en Educación Universidad de Ginebra
Trabajo en CIDE entre 1977 y 1991, Área de Educación y Trabajo.
Trabajo actual: Universidad Andrés Bello.
Asesoría en desarrollo de competencias para docentes.

¿Cómo conociste a Patricio Cariola?
Yo estaba en Ginebra después que terminé Sociología en la Universidad de Concepción, gané una beca del Consejo Mundial de Iglesias en la Facultad de Psicología y Educación. Financiada por las Iglesias protestantes Suizas. Estaba haciendo algo parecido a un magister, que se llamaba Diplome d´ Etudes Avancées. Cuando estaba terminando esa beca, fui al Consejo Mundial de Iglesias y el Encargado para América Latina, me presentó a Patricio Cariola. Porque de alguna manera él sabía que mi interés era volver a Chile. Yo salí un mes antes del Golpe por una casualidad, porque la beca salió un mes antes del Golpe. Entonces así conocí a Patricio y nos mantuvimos en contacto. Me fui a Canadá a Toronto a hacer el doctorado y cuando terminé los cursos conseguí una beca de la Fundación Ford y así contacté a Patricio para venir a hacer mi tesis al CIDE. Mi tesis de doctorado la hice en Chile en el CIDE, sobre temas de educación técnica y de economía de la educación.
Cuando terminé la tesis me quedé en el CIDE trabajando en ese proyecto y luego presenté otros proyectos. Como tú sabes uno estaba haciendo un proyecto y a la vez presentando otro para asegurar continuidad. Y así se iban enganchando unos con otros.

Eso fue en el año 1977 y me quedé en el CIDE hasta el año 1991, cuando me fui al Ministerio por un año. Y ya en ese momento en el CIDE la mitad del CIDE se fue al Ministerio y la otra mitad a las Universidades.
Cuando volví de Uruguay por un proyecto de la UNESCO me encontré con otro CIDE porque ya había muy poca gente, Se habían ido todos.La primera vez que salí fue para trabajar como asesor de Ricardo Lagos, en el primer momento de Aylwin.

Al evocar la figura y el recuerdo de Patricio, ¿Qué te pasa a ti? ¿Tuvo algún impacto en ti?
Mira para mi yo creo que fue un formador. Mi primer formador fue el pastor de la Iglesia de mi juventud. El segundo formador fue el profesor Pierre Furteil. El tercero, sería Joseph Farrell, hice la tesis con él, (fue mi advisor) y el cuarto fue Patricio Cariola, con el cual pasé mucho más tiempo porque estuve todos esos años en el CIDE y que me permitió hacer un proyecto en un área de mi interés: educación y trabajo y posteriormente desarrollar esa área que era la que me interesaba. Me tuvo confianza. Me permitió desarrollar esa área. A mí siempre me interesó el tema de educación y el trabajo. Y como el mundo del trabajo debe influir en el mundo de la educación. Por ejemplo, cuando llegué a Toronto Joe Farrell me pidió escribir un par de hojas sobre lo que yo quería hacer con mi vida y yo dije que me interesaba la interacción entre el mundo del trabajo y el de la educación.
Si miro hacia atrás en la vida eso es lo que yo he hecho. O sea moviéndome de un cargo a otro, es decir, el cargo no importa, sino que me he movido en la interacción entre educación y trabajo.
En ese sentido Patricio Cariola al darme la oportunidad de desarrollar un área que en ese momento no existía en el CIDE me permitió desarrollar algo de acuerdo a mis intereses personales y profesionales. Y siempre nos apoyó.
Hay una frase que me quedó de él.Quizás por mi formación yo tenía tendencia a hacer varias cosas a la vez. Pero el me hacía presente la necesidad de “cuidar el detalle”.

¿A qué se refería con eso?
Mi tendencia es a trabajar en varias cosas y en global. Determinar el problema y luego abordarlo. Pero otra cosa es abordar el detalle, en el detalle se van cosas importantes a veces, por la tendencia de apurar las cosas uno puede perder cosas importantes. Cuando uno trabaja en proyectos está siempre corriendo, hay que presentar informes, cumplir con plazos, presentar productos y se pasan detalles.

¿Y cómo lo aplicaste? ¿Te sirvió en tu vida?
¡Por supuesto que sí! Por ejemplo ahora que la forma de comunicación es el correo electrónico, hago el esfuerzo de poner mucha atención y revisar bien. Con los mails se te pasan cosas. Por lo menos trato de leer dos veces lo que escribo, para ver si todo está bien, porque se te pasan cosas, es increíble.

Cuando tú dices que lo más importante es que Patricio te haya dado la oportunidad de desarrollarte…
Él me dejó desarrollarme como profesional y como persona.

¿Y tú has aplicado eso mismo con otras personas en otros ámbitos?
Por ejemplo, he dirigido muchas tesis de magister. Con mis alumnos de tesis de magister, yo trato que el estudiante haga su trabajo en algo que le interesa y después que lo haga con profesionalismo. Hago énfasis en lo que aprendí con Patricio, hacer el trabajo con profesionalismo, ese es un término que no se usaba mucho en esos tiempos. Hoy se habla de profesionalismo y eso nos lo enseñó él.Yo entiendo que a todos los que llegamos jóvenes en esa época nos enseñó un cierto nivel de profesionalismo.

Siguiendo en esa misma línea… ¿Cómo crees tú que Patricio tuvo una visión o un impacto o pesó en lo que es la realidad del país, tanto en lo social como en lo político, desde dónde estaba ubicado?
Mira, en cierto momento en el Salón de Honor de la Universidad de Chile se le entregó a Patricio un premio. Él dijo: “! En esta sala está concentrado el 95 o el 99% de la capacidad de investigación en educación de Chile entero! ¿Qué están haciendo aquí? ¡Váyanse a las Regiones, váyanse a las Provincias!”
Probablemente yo fui uno de los pocos que le hizo caso. Me fui a Pucón, a Temuco, a Talca y me quedé allá hasta que jubilé. Me quedé hasta que más pude porque en las universidades estatales uno no se puede quedar después que jubila.

¿Tú crees que él dejó algún tipo de legado que tuvo un impacto más que en lo personal en lo global y que no necesariamente se conoce mucho y que debiera conocerse?
Él mismo dio el ejemplo al irse a trabajar a Antofagasta, con eso demostró consecuencia con lo que predicaba. El primero que habló de descentralización de la capacidad investigativa y experticia en educación fue él, porque siempre nos hacía ver que Santiago no era Chile.
Por eso me fui y me quedé hasta lo que más pude. Nos hacía ver algunas verdades y algunos le hacíamos caso.
Yo nací en provincia y estudié en Concepción y me vine a trabajar en Santiago porque era el único lugar donde podía ejercer profesionalmente.

Lo otro era la confianza que ponía en las personas. De alguna forma no se podía defraudar a Patricio, porque él había puesto la confianza en ti, por lo tanto había que estar a la altura.

¿Hubo algún momento en que te llamó la atención por algo?
Mira, lo que te dije antes: que pusiera atención en los detalles.
Si hubiese habido más Patricio Cariola, estaríamos preocupados de las áreas más desfavorecidas de este país. Acordémonos que en ese tiempo trabajábamos, yo por ejemplo trabajaba en las barriadas populares. Puente Alto, La Florida en todos los sectores populares y nuestra preocupación con las familias era que no confundieran lo que nosotros andábamos haciendo con un trabajo más político, esto era para que no nos tomaran presos, nos torturaran o nos hicieran desaparecer, ese era el contexto del país en ese momento. No es el Chile de hoy.

¿Cuándo tú piensas en Patricio, cómo dirías que era su personalidad o su manera de ser? ¿Cómo lo veías en ese plano?
A mí me costaba entender su gran capacidad y energía física y psicológica, para resistir los tratamientos, las quimios, el dolor, porque recuerda que él tenía un cáncer. Patricio estuvo muchos años con cáncer. Llegué al CIDE en el 77 y en los 80´él ya tenía cáncer y a pesar de la enfermedad él no perdía el humor. Él tenía un humor fino, no grosero como el de los chilenos que tienen un humor que a mí me molesta. Él tenía un humor fino que me encantaba. La verdad que uno echa de menos personajes como Patricio. Se producen muy a lo lejos.

Lo otro que me llamó la atención es que él era ecuménico. Pensaba que todas las personas y las religiones valían igual. Cosa que no era frecuente, menos en esa época. Esto no era común, incluso el Padre Hurtado tiene en sus escritos cosas peyorativas respecto a la Iglesia Evangélica. Incluso Patricio visitó a mi padre en la Iglesia de Puente Alto, y mi padre que no era ecuménico, se dio cuenta que Patricio era una persona distinta y le ofreció el pulpito, y Patricio le dijo: “no Pastor, yo prefiero hablar desde abajo”. Y le habló a la congregación desde abajo porque él se sentía mejor en esa posición. Respetó que en realidad cada Iglesia tiene sus valores y su cultura y se dirigió en términos muy respetuosos. Para él dirigirse a una comunidad fuese Pentecostal o Católica lo hacía con el mayor respeto, para él era lo mismo.

Entonces no sólo lo conocí como profesional de la educación, sino como profesional, como persona y como cristiano y me impresionó en los tres ámbitos en que uno puede conocer al ser humano.

¿Cómo percibiste la relación que tenía Patricio con lo trascendente y la vida espiritual?
Creo que Patricio combinó muy bien la espiritualidad personal y profunda, con el estar inserto en una sociedad, en la dictadura en la que vivíamos. Por lo tanto vivir la espiritualidad comprometido con la gente que más sufría en la dictadura. Combinar la espiritualidad con la realidad de la gente no es fácil, porque puede darse la tendencia a encerrarse y alejarse del mundo, en una relación vertical con Dios. El la vivió acompañado y acompañando a los otros, en comunidad. ¡Ese fue su compromiso por años, una vida entera!

A Patricio todo el mundo le hacía bromas respecto a cómo era capaz de conseguir fondos para el CIDE en los lugares más difíciles ¿Te acuerdas de eso? ¿Cómo lo hacía?
Sí. En serio y en broma, él alguna vez uso la frase: “algunos se dedican a seducir damas, yo me dedico a seducir agencias donantes de fondos para conseguir proyectos” Y la verdad es que era un seductor.

Creo que en el buen sentido del verbo seducir, eso explica su capacidad de dar a conocer la importancia de los proyectos que él trataba de empujar. Y como te dije él siempre apoyó los proyectos que yo le presenté y de verdad que durante años pudimos trabajar por la gente en las barriadas gracias al financiamiento de agencias extranjeras, que comprendían la importancia de estar con la gente en las condiciones miserables en que la dictadura los tuvo.
Y para nosotros ir hasta allá, sin vivir en el lugar, también era un riesgo, que no nos confundieran y nos metieran presos porque podían pensar que estábamos organizando a la gente contra la dictadura.

En abril pasado tuvimos un encuentro en Caleu (en casa de Leonor Cariola) y cada una de las personas que estuvo allí fue compartiendo el impacto que Patricio había tenido en cada uno. Creo que eso fue muy profundo. Posteriormente Josefina Rossetti propuso la idea de hacer este libro.

¿Lo alcanzaron a registrar?
No. No lo hicimos. ¿Desde tu punto de vista, cuál crees tú que es la importancia que podría tener un libro como éste?

Absoluta, porque justamente la riqueza del CIDE era mirar la educación en forma multidimensional, interdisciplinaria, dirigida a cantidades de categorías sociales y de grupos sociales distintos, formas de educación tan variadas como el Proyecto de Educación Matemática, el Proyecto de Capacitación de Jóvenes, y el Proyecto ¿Nos juntamos ¿Y?, que son tres ámbitos de la educación totalmente distintos. Y son ámbitos que no se juntaron por pragmatismo, sino por una visión integral de la educación e integral de la persona humana. Cosa que es difícil, porque las disciplinas lo que hacen es separar componentes del saber en pedacitos y rara vez tu encuentras interdisciplinariedad. La intersectorialidad, las categorías de personas con las que se trabajaba, las problemáticas más disimiles que se abordaba, todo tenía lugar en el CIDE, porque Patricio era la persona que coordinaba. Una vez, me acuerdo que Cristián Cox lo caracterizó como el Gran Coordinador. Porque acuérdate que en un tiempo nosotros no nos llamábamos Director, ni Jefe de Proyecto, sino Coordinador. Yo era el Coordinador del Proyecto y todos éramos coordinadores de un área chica o grande, pero el Gran Coordinador era Patricio, porque él se comunicaba con todos y lograba entender la importancia y significación, la importancia de cada área. Por tanto, eso también era una de las grandes riquezas y aportes del CIDE.

El CIDE , en esos momentos fue si no el único, uno de los pocos centros donde se realizó investigación educacional, ¿Crees tú que algo de eso se ha traspasado a la educación hoy?
Creo que el gran efecto es que hubo fue una gran explosión de personas que trabajaban en el CIDE, por decir una cantidad, un centenar o más, que nos fuimos a distintas instituciones y áreas. Yo me fui a la Universidad de La Frontera, a la Universidad de Talca, Sebastián también a la de Talca y así otros. El propio Patricio se fue a Antofagasta y así. Entonces esa explosión de ir a parar a lugares muy distintos, permitió, de alguna manera llevar la mística del CIDE a esos lugares, o sea el objetivo era mejorar la educación. Veamos cómo está la educación de la gente en tal parte, en tal ONG y organización o lo que fuere y veamos como la mejoramos. Eso tuvo un efecto muy grande. Yo encuentro que sería interesante, intentar por lo menos, hacer un mapeo de dónde fue a parar la gente que trabajamos en el CIDE, después que volvió la democracia. Para mostrar en un mapa y mostrar que se cubrió una gran parte del territorio nacional. También instituciones como el Ministerio de Educación, hasta las Universidades.

¿Y desde ahí, qué características crees tú que se puso en los lugares en que se fue a trabajar, es una forma de trabajar, una especie de ética del trabajo?
Por supuesto. Hoy día se habla de compromiso. Compromiso con la educación, compromiso con los grupos vulnerables, se habla de integrar la educación de las personas que han sido excluidas de la educación, todo ese compromiso y esa mística nos vino a nosotros desde el CIDE, que fue la escuela que nos permitió desarrollar esos valores y ese compromiso. Porque aunque alguien trabaje en una universidad privada por las razones que sea, hay un compromiso con los estudiantes a quienes les cuesta acceder a las ciencias, a los saberes universitarios, a la investigación. Por ejemplo, un compromiso importante es con los que fracasan. Nosotros todos sabemos que más de la mitad de las personas que entran a la educación superior nunca se reciben, estamos hablando de millones de personas, independientemente que uno trabaje en universidades privadas o estatales, en ambos casos, la mayoría de los estudiantes no se gradúa. Y no solamente eso, esto es porque se les convence de que son tontos o que no tienen la inteligencia suficiente para graduarse en esas universidades. Por lo tanto, en cualquier medio hay la posibilidad de tener un compromiso para con lo que hoy día se habla, vale decir que todos aprendan. Concepto que es nuevo. En los tiempos del CIDE no se hablaba de “Educación para todos”. Sin embargo nosotros lo practicábamos. Es decir, discurso oficial sobre “educación para todos” no teníamos, pero tratábamos de tener programas que abarcaran a todos, como el PPH, Educación Matemática, etc., la mayor cantidad de áreas posibles y esa visión la aportó Patricio. En el fondo él era el gran integrador. Así como Cristián lo bautizó como el gran coordinador, yo lo bautizaría como el gran integrador de las áreas de la educación chilena.

Hace falta porque la educación está organizada por disciplinas para dividir el conocimiento, la universidad creó las disciplinas y se las impuso al nivel secundario, el secundario se las impuso al nivel primario y cada uno se queda encerrado, lo típico es que el profesor enseña su materia y no tiene idea de lo que enseña el otro, no tiene idea de lo que van a aprender los alumnos(as) la próxima vez o lo que aprendieron antes. En el fondo el profesor es el último profesional en la historia que trabaja solo. Todos los otros profesionales trabajan en equipo, los médicos, los abogados, los ingenieros, todos trabajan en equipo, en cambio los profesores cierran la puerta de la sala y en ese lugar ellos son los dueños y señores sobre lo que acontece allí. Y no le interesa lo que los otros profesores hacen o lo que los alumnos aprendieron antes o lo que aprenderán después.Todas las profesiones arman equipos interdisciplinarios, ¿los arma la educación?: No.En el fondo tampoco el profesor tiene tiempo para trabajar en un equipo interdisciplinario. No tiene horario. Está fuera de su contrato y fuera de sus expectativas y de las expectativas de su empleador. A nosotros nos resulta difícil esa lógica después de haber sido educados en el CIDE.

A nosotros se nos enseñó a trabajar en equipo. Nosotros los coordinadores, nos reuníamos cada semana y cada semana analizábamos los avances, procesos y para dónde íbamos, ¿y eso en qué institución educativa o de investigación existe? Una manera de contrastar el CIDE con las instituciones es pensar que en las universidades, los liceos y las escuelas básicas el profesor trabaja aislado y sabemos que con ese enfoque no vamos a hacer gran progreso en educación. La educación debe ser mucho más integrada.

¿Hay algo que quisieras agregar y que no hemos tocado en la conversación y que sería importante resaltar?
Mira, en cierto modo Patricio tenía la capacidad de empujarlo a uno a ir más allá de lo que uno estaba pensando, sin que uno se sintiese empujado. Esa capacidad de mostrarte horizontes, más allá de los que uno podía ver, me gustó mucho de su persona. Quizás la tremenda cultura que él tenía, los contactos que tenía, los viajes que él hacía, todo lo que conocía le permitía a él ver con una visión más amplia de la que uno podía tener. Porque cuando uno es joven tiene una visión más cuadrada. Entonces a mí siempre él me llamó la atención, no encontré mucha gente como él en todos mis viajes por el mundo y en tantas instituciones en las que yo he trabajado, unas veinte por lo menos.

Muchas gracias por compartir tu experiencia. Me imagino que al saber que tenías esta entrevista debió ocurrirte que tuviste a Patricio muy presente en tu pensamiento en estos días… Ha sido muy agradable compartir contigo esta conversación.

Cierto, pensé en Patricio en estos días y me costó imaginarme cómo venía la mano. Pensé que iba a ser una cosa mucho más cronológica y eso era aburrido. Sin embargo ha sido con preguntas mucho más amplias, las que dan la oportunidad de plantearte mucho más suelto y más amplio. Por que como te digo a mi lo que más me impresiona de Patricio es su profesionalismo, su persona, su espiritualidad, su relación con los otros cristianos, lo que para mí era muy importante. Porque en Chile tenemos que compartir los distintos tipos de cristianos que hay.
¡Muchas, Muchas gracias!