Títulos: Profesor de Filosofía (U.C.Valparaíso); Doctor en filosofía (U.C. Lovaina-Bélgica); Doctor en Ciencias de la Educación (U.C. Lovaina-Bélgica) Trabajo realizado en CIDE: 1968-1972 (diversas tareas de investigación y educación de adultos); 1976-1990 (investigación y tareas ligadas a formación de educadores populares; desde 1980 encargado del Área de Investigación). Trabajo actual: Jefe de la División de Educación General del Ministerio de Educación.

Entrevista a Juan Eduardo García Huidobro (76 años)
15 de marzo 2017
Entrevista: Paco Alvarez
Transcripción: Encarnación Moll

1. ¿Qué sientes al evocar la figura de Patricio Cariola en estos momentos?
Bueno, Patricio fue muchas cosas para mí. En primer lugar fue mi jefe mucho tiempo, fue también la persona que me conectó con educación. Lo conocí cuando llegué al colegio San Ignacio, en 1964, donde era Prefecto (como le llamaban en esa época) y yo hice ahí mi magisterio (1964-1966). Claramente mi orientación general era mucho más por estudios más académicos, más ligados a filosofía y teología; la especialización en educación nunca se me planteó. El trabajo en el colegio y el contacto con scouts y un montón de otras cosas que hice en esos años, junto a la orientación de Patricio, fueron importantes para valorar la educación como un campo de especialización profesional.
Luego yo salí de los jesuitas. Normalmente la salida de una congregación tan férreamente estructurada como los jesuitas genera una distancia difícil, en el sentido de que tú has vivido rodeado de un conjunto de personas que son todo: tus amigos, tus compañeros de trabajo, tus enemigos también, o sea, es tu espacio de trabajo y normalmente se produce una distancia. Yo llevaba prácticamente un año fuera de la Compañía y Patricio me llama a trabajar con él. Ahí hubo también un elemento común muy importante para reafirmar que el tema de la educación,-en esa época ya estaba haciendo clases- era un tema importante para mí. Entonces empezamos a trabajar en la FIDE que era donde básicamente me ganaba el sueldo; y en el CIDE que era en ese minuto una oficinita donde empiezan algunas iniciativas. Una de las primeras fue Cuadernos de Educación. Pero el trabajo en la FIDE que fue un trabajo sobre el concepto de comunidad escolar, fue un trabajo específico con la educación particular en su conjunto; después se inició un trabajo sobre la práctica y el concepto de los profesores- jefe que fue importante también y fue uno de los temas que retomamos posteriormente en Cuadernos; más tarde, el trabajo de educación liberadora donde tuvimos la suerte de tener con nosotros en esa época en Chile a Paulo Freire y donde hicimos, también con la ayuda de Gabriel Castillo, una jornada muy importante sobre el tema. Todos esos elementos fueron importantísimos en mi enseñanza, en el sentido de que me marcaron mucho en términos de mi formación profesional. Y yo creo que fue mutuo en el sentido de que, también Patricio, al incorporarse a estos temas, cambió y politizó un poco su posición educativa que era más bien conservadora. A partir de estas situaciones de trabajo asumió una mirada más general y más crítica de la educación que le hizo perder la presidencia de la FIDE. En el 1971 Patricio pierde la elección, no es reelecto Presidente de la FIDE, y con él salimos y quedamos cesantes todos los que estábamos en su equipo en la FIDE. Y fue como el comienzo.
Al terminarse la FIDE que era donde nos ganábamos los porotos, el CIDE pasa a ser algo a lo cual había que dedicarse, buscarle plata, buscarle proyectos, buscarle sentido. Antes, el CIDE era una oficinita muy chica donde se estaba escribiendo algo que después salió publicado como libro sobre la educación particular. Personajes importantes en esta historia fueron Jaime Martínez y Juan José Silva. En esos primeros momentos del CIDE se trabajó en un censo sobre la educación particular donde el cura Raimundo Barros estaba a cargo y con él llegó a trabajar Jorge Ochoa, quien fue otro de los iniciadores de este CIDE chiquitito, que al poco andar pasó al CIDE institución grande, con financiamiento para trabajar un proyecto en sectores populares y con las dos series de la revista Cuadernos de Educación (Educación Básica y Profesores Jefes). En este tiempo inicial trabajé en el CIDE desde el 68 hasta el 72, pero a la mitad del 72 me fui a Lovaina y vuelvo recién el 76, a un CIDE que ha crecido y se desarrolla en plena dictadura.

2. Te has referido a la importancia que daba Patricio a la educación, pero que al adquirir una dimensión política sale de la FIDE. ¿Puedes profundizar más sobre este sentido que él daba a la educación y cómo se relaciona con la reforma que se estaba proponiendo en ese tiempo en el país?
Sí, eso es bien importante complementarlo. Ahí hay un dato importante que es la relación Patricio – Cardenal Silva Henríquez – fundación del CIDE. En el relato de Patricio recuerdo que el nacimiento del CIDE responde a la voluntad de la Iglesia Católica chilena de incorporarse y cooperar con la reforma educacional de la época, la reforma educacional de Frei Montalva (1964-1970); la fundación del CIDE es el 66. Al comienzo se trata de una declaración, pero después se dan como las dos cosas juntas: se da un CIDE chiquitito que está creciendo, que está haciendo este censo de la educación particular y, por otro lado, se da una FIDE en la cual se colocan estos temas que son los temas que el CIDE va a llevar adelante posteriormente como los conceptos de comunidad escolar, de profesor-jefe y de educación liberadora.

3. ¿Cuáles son, según tu parecer y tu experiencia, los aspectos importantes de la línea de Patricio y el contexto social que se da en el país en esos primeros momentos?
Yo creo que Patricio tiene una mirada abierta y creo que se la debe mucho a su familia. Tiene la capacidad de mantenerse en medio de dos mundos. Él toma posición desde el momento que pierde la presidencia de la FIDE y es juzgado como alguien que está llevando la educación particular en una dirección equivocada, que la está politizando. Pero, por otro lado, él mantiene la amistad y una profunda relación con su hermano y con varios políticos de derecha que fueron íntimos amigos de Patricio. Y ahí también hay un valor central de Patricio: sus relaciones humanas. Él tenía, por supuesto, una visión de país, y también era un gerente, pero sobresalía por su gran capacidad de relación profunda con otros. Era esta mezcla, de alguien que era capaz de escuchar, que era capaz de acompañar, que tenía esa risa y esa simpatía espontáneas, y que poseía también una gran capacidad de gerencia, la que explica, en el fondo, la historia del CIDE .Patricio partía a Estados Unidos, partía a Europa, y partía no solamente a buscar plata, lo que era importante, sino que también Patricio era consejero; era recibido en las diferentes ONG como un igual que podía opinar sobre desarrollo en Europa, no solamente como una persona a la cual le daban plata, sino también como alguien que les mostraba ideas y posibles proyectos. Era realmente un vendedor de ideas.

4. Tal vez por eso en América Latina era tan querido en ciertas instituciones, en ciertos países y alguien que llegaba del CIDE era un referente… ¡vienes del CIDE¡¡
Sí, eso tiene que ver con algunos hechos que se juntan. Uno es la existencia de una cierta política latinoamericana de la Compañía de Jesús de generar centros de investigación educativa. Esto parte cinco o seis años antes del CIDE con el  Centro de Estudios Educativos (CEE) de México y el segundo es el CIDE. Después viene pronto el Centro de Investigación Educativa (CIE) de Argentina, el CIDOB en Bolivia, el CERPE en Venezuela; hay contacto también con el CINEP de Colombia, centro que ya era importante y que existe hasta hoy. O sea se constituyó una red de centros jesuitas de investigación y acción en educación, que ha sido importante y, dentro de esa red, Patricio tenía una robusta presencia. El segundo hecho, fue en 1972, cuando la Fundación Ford organiza un congreso en Buenos Aires, que coloca el tema de investigación educacional en América Latina con fuerza, lo que contribuye al fortalecimiento de esta red, ya que la Ford entrega mucha plata para investigación al conjunto de los centros. Se constituye así una red de centros en la que la figura de Patricio es importante, sobre todo a partir de un seminario en1980, que reúne a los principales investigadores en educación de la región y donde los participantes aprecian su visión de la investigación y de la política educativa.

5. ¿Eso tiene que ver con los Resúmenes Analíticos?
Está ligado a los resúmenes. Creo que los resúmenes se venían haciendo desde antes, pero creo que ahí se consolidan. Los resúmenes parten como resúmenes y después se constituyen como red de documentación dando lugar a REDUC. Esa fue una iniciativa muy linda y noble, pero también fue un típico caso de acción en la cual no hubo la capacidad de darse cuenta del cambio tecnológico que se estaba produciendo. No se fue capaz de transformar REDUC en una red digital y se continuó con el sistema artesanal de resúmenes. Eso fue importante en una época en la que encontrar un documento era una hazaña; hoy día puedes buscar el documento entero y, más aún, lo primero que tienes en el artículo es el resumen del mismo artículo.

6. ¿Cuáles serían para ti los aspectos importantes de la obra educacional de Patricio?
Bueno, yo tengo la impresión de que se pueden considerar dos aspectos.El común denominador yo diría que tiene que ver con incorporar ideas a la política educativa.Eso lo hace primero desde la FIDE, lo que señalé anteriormente: incorporación de ideas fuertes como comunidad escolar, profesores -jefes y educación liberadora en grandes jornadas con 600 participantes cada una y con oradores insignes como Gabriel Castillo. Si hay algo que a Patricio lo motivaba era la política educativa y de hecho participó en la reforma de Frei, escribió textos críticos a la política educacional de la dictadura y colaboró con las reformas de los 90. Además, desde muy temprano, él percibe bien la vinculación entre política educativa-producción-difusión de ideas. Y creo que él visualiza dos cosas que fueron importantes en el CIDE. Siempre fue importante la investigación, pero siempre fue importante también un tipo de investigación que se hacía con gente. Por ejemplo, primero fue el trabajo con profesores, luego el trabajo en poblaciones como era el PPH, luego la idea de Howard Richard que era con las comunidades rurales, etc. Las diferentes acciones siempre iban acompañadas de actividades de influencia social; la parte comunicacional, revistas o publicaciones fueron distintivas del CIDE. Patricio nunca fue un investigador, era más bien un educador, un formador, pero tuvo mucho respeto y aprecio por la investigación y fue un gran promotor de la investigación educacional en Chile.
Patricio era muy escuchado por las agencias de financiamiento de educación y, por tanto, influyó en instituciones como la IDRC y otras, no solamente en el financiamiento hacia Chile sino que, en general, en el fomento de la investigación educacional en América Latina. Él era un gran vendedor de ideas; hacía ver a las agencias de financiamiento al desarrollo la importancia de los proyectos educacionales para el cambio social. Patricio fue consejero de instituciones de alto prestigio en Estados Unidos, en España y en varias agencias europeas de apoyo al desarrollo. A mí me llamaba mucho la atención la vinculación que tenía con las instituciones de investigación estatales españolas que le oían sus consejos y sus propuestas, lo que comprobé en un encuentro universitario español, donde estaban la mayoría de los centros de investigación. En Canadá era muy escuchado y en Europa, su relación con las ONG que donaban plata para proyectos de apoyo al desarrollo, era muy buena.

7. ¿Él mantuvo también una significativa relación con la Superintendencia de Educación?
Sí, él formaba parte de este consejo de la Superintendencia de Educación, existente hasta el gobierno militar y que incluía representantes de la sociedad civil. Patricio estaba ahí desde antes de la UP, desde la época de Frei. Pero la relación con Iván Núñez, el Superintendente en la época de la UP, fue importante por muchos motivos. Yo me acuerdo y patente de una reunión del consejo de la FIDE con todos los directores y directoras de colegios católicos pagados con Iván Núñez, Superintendente de Educación del gobierno de Salvador Allende. Esos eran los oficios de Patricio, no es que al Superintendente se le ocurriera ir a la FIDE, sino que Patricio había gestionado para que fuera.
Después del Golpe militar vino toda una represión fuerte. Entonces la presencia de Iván Núñez en los Resúmenes Analíticos de REDUC fue importante. Para Iván porque se le dio una posibilidad de trabajo digno en un momento en el cual tenía que mantener un muy bajo perfil. También fue muy importante para Patricio porque le permitió una reflexión y reconsideración sobre lo que estaba pasado. Tal vez es el momento de recordar que todo esto no fue gratis para Patricio y que estuvo un tiempo preso en esa época.

8. ¿Qué puedes contar de la manera de ser de Patricio?
Era una persona que vivía muy entrelazado a los demás. Era muy amigable y necesitaba ser amigable. Eso como un elemento base. Y segunda cuestión, yo creo que era una persona que tenía mucha capacidad de relacionarse con el poder. Patricio siempre fue escuchado a niveles políticos, no solamente por los políticos que uno podría pensar que eran más cercanos sino por todos, sin importar su ideología. Fue desarrollando con el tiempo, no sé si lo tenía tanto al comienzo, una escucha inter social muy importante. Para Patricio terminó siendo muy significativa su misa los domingos en sectores populares y eso era parte de él, o sea, era parte de lo que él captaba del mundo. Y tenía amistades de verdad ahí. No es que tratara ahí de hacer su obra paternal. No, era un compromiso de mezclarse con la realidad que le permitió ser amigo de pobladores que vivían una realidad dura. Yo creo que eso le hizo crecer mucho, vivir a fondo la realidad de ese mundo. El no venía de ese mundo, no creció con los curas de ese mundo, él creció con curas de colegio particular como profesor de inglés. Pero creó el CIDE, contribuyó a crear la educación popular, y tantas otras cosas que generó.
Dije antes que era una persona con una gran capacidad de relación. Pero también era una persona con la cual era fácil trabajar si uno era “desobediente”. Era una persona con tantas ideas e iniciativas que, a veces, a uno lo confundía o lo desordenaba y era necesario ponerle orden. Se le ocurrían demasiadas cosas. Uno podía hacer una cosa al día, pero a él se le ocurrían diez. La ventaja era que siempre había alguna propuesta que a uno le gustaba, pero también podía generar desorden. Al mismo tiempo era un tipo muy amigable, muy conversador.

9. De su vida como sacerdote, como jesuita, ¿hay algo especial que quisieras destacar de él?
A ver, yo diría que la manera de ser cura de Patricio era hacer bien su pega como director del CIDE. Además, como cura los domingos tenía sus actividades pastorales, pero no era un cura a tiempo completo, aunque la gente de repente se quejaba de que se ponía cura. Recuerdo, conmigo no, pero algunas personas, sobre todo mujeres en el CIDE, se complicaban porque decían que Patricio entraba en intimidades religiosas con ellas. Hay otras personas que pueden contar más sobre este aspecto… Pero no sé, recuerdo que ese aspecto de “venta religiosa” la hacía más con las mujeres que con los hombres. Con todo, nunca oí a nadie quejarse de que Patricio lo evangelizara, pero sí en mujeres. … aunque también había otro grupo de mujeres que les gustaba que las evangelizara.

10. ¿Hay algo especial que yo no te haya preguntado y que tú consideres que vale la pena relevar al recordar a Patricio y al recordar su obra?
Cuando él ya estaba dejando el CIDE trabajó en el Ministerio de Educación. Esa etapa muestra a un Patricio preocupado de las políticas públicas de una manera concreta, no solamente a través de la investigación sino que a través de la gestión, de hacer cosas y conversar con gente con cercanía con el poder. Interlocución con el poder que siempre mantuvo, a través de su relación con parlamentarios, con ministros. El comienzo de esto fue su cercanía con el ministro Gómez Millas, en los sesenta.

Tenía muy buenos amigos dentro del sistema. Y eso fue siempre. Él fue muy amigo de Mario Leighton, de Gabriel Castillo y otros, que son personas más o menos de su edad y que fueron muy cercanos. Patricio era una persona llena de amigas y amigos.

Se me ocurre y yo te diría que hay como varias facetas que lo describen bien: una faceta de amigo, una faceta de profesional en la promoción y el desarrollo de proyectos educativos, es de lo que más hemos hablado, y ahí está el CIDE como testimonio. Hay otra faceta de cura que es la más oculta, tal vez, que se expresa bien en Cerro Navia pero que también se expresa a través de ciertas personas que fueron sus amigos. Por ejemplo, Patricio se reunía con sus exalumnos, que creo se reúnen todavía cada mes; casó a muchos de ellos, bautizó a sus hijos…Me encontré el otro día en una ceremonia con Renán Fuentealba hijo, ex alumno de San Ignacio y estuvimos recordando a Cariola. Me decía, Cariola me casó, Cariola bautizó a todos mis hijos… Este puede ser un ejemplo que dé testimonio de otra faceta de Patricio. Y a través de él tal vez se puedan entrevistar otros exalumnos.