Es Doctor en Educación de la Universidad de Harvard (1969). Miembro de las Juntas Directivas de la Fundación Educacional Oportunidad y la Universidad Autónoma y ha sido profesor visitante de las Universidades de Harvard (Spring Term 2005 y Fall Term 1973) e Hiroshima (2003-2004). Fue Ministro de Educación de Chile en 1994 y Director de la Oficina Regional de Educación de la UNESCO para América Latina y el Caribe (1992-1996). Entre los libros y capítulos publicados se destacan: Project Erziehung. Ein Lehr und Lernbuch, Schoningh, Alemania, 2015; Formación docente en América Latina a la luz de la ciencia y la investigación pedagógicas, Argentina, 2009; Learning to Educate: Proposals for the Reconstruction of Education in Latin America, Unesco-IBE, 2008; La Revolución Pingüina, Santillana, Chile, 2008. Trabajos en el CIDE: participa desde su creación en REDUC( Red latinoamericana de Información e Investigación en Educación) y en el primer estudio masivo de seguimiento de alumnos en Chile. Ernesto Schiefelbein , and Joseph P. Farrell , “Selectivity and Survival in the Schools of Chile,” Comparative Education Review 22, no. 2 (Jun., 1978): 326-341.

Entrevista a Ernesto Schiefelbein (1934)
12 de septiembre 2016
Entrevista: Josefina Rossetti
Transcribe: M. Inés Soffia

J – Primero, cuéntame algo de ti. Es importante que digamos quién es Ernesto Schiefelbein, que hablará sobre Patricio Cariola. ¿Qué dirías tú de ti mismo?

ESch – Quería mucho a Patricio. Lo conocí antes de conocer a mi querida esposa, desde los tiempos de Vekemans (Roger Vekemans, sj, 1921-2007). Yo participaba con Vekemans y en un grupo de economistas interesados en la planificación en el que estaban Carlos Massad, Roberto Maldonado, Rudi Hoffmann, Narciso Contreras, Atilio Bessio, Cuca y Andres Jeanneret; en fin, todo un grupo de economistas que estaba pensando en planificación política y económica. El único que estaba por el lado de la educación era yo.
Vekemans me presentó a Patricio, que estaba empezando a pensar en el rol de la planificación en educación. Aparentemente conversó con Vekemans, para ubicar alguien con el cual hablar de ese tema, que había comenzado con Oscar Vera Lamperein, cuando inició un proyecto de planificación para Chile en tiempos de Alessandri.
Patricio me pidió que hiciera una exposición ante un grupo de nuevos dirigentes de la FIDE. Ahí, en 1960, comenzamos a hablar de planificación de la educación con Patricio.

J – ¿Cómo te defines tú? Como economista, especializado en educación?

ESch – Un economista convertido a la educación. Fui Director del Instituto de Planificación Económica de la Facultad de Ciencias Económicas. Luego fui Subgerente de Planificación de CORFO, que en ese tiempo era el Ministerio de Planificación. Fui una especie de Vice Ministro de Planificación Económica. Era fundamentalmente un economista, que además había estudiado educación, pero influido por Vekemans y Patricio, me re encanté con la educación.

J – ¿Tu último cargo fue Rector de la Universidad Autónoma?.

ESch – Si, fui Rector de la Universidad Autónoma de Chile hasta el 2014.

J – Comenzaste muy bien diciendo que te gusta hablar de Patricio porque lo quisiste, sientes que despertó en ti afecto.

ESch – Yo no tenía hermanos, Patricio fue una especie de hermano mayor, era muy cercano. Cuando con María Clara fuimos a estudiar a Harvard pasó Patricio por allá en 1966 y estuvo un tiempo en nuestra casa. Con los jesuitas había una relación múltiple. Me sentía muy afín con ellos. Vekemans jugó un rol muy importante en pasar de la economía teórica a la planificación. Nos juntábamos todos los domingos a reflexionar.

J – ¿Cuáles son los aspectos de la vida de Patricio y de su participación en la vida social y política de Chile que crees debemos conocer y recordar, sobre los cuales importa dejar un testimonio? En el fondo, ¿por qué es importante Patricio para la educación chilena y para la sociedad chilena?

ESch – Tuvo un rol clave en el período de Frei Montalva, para que el sector privado comprendiera la labor de planificación en educación y en permitir que se lograra el primer acuerdo de consenso sobre lo que había que hacer en educación.
De modo que ahí jugó un rol clave, años 1964–65. Después en el año 70, la Fundación Ford invita a Buenos Aires a un grupo de gente de América Latina para presentarles lo que quería hacer en educación. Con Patricio transformamos la propuesta de la Ford y la convertimos en REDUC, es decir en una red de centros que realizaría investigaciones, impulsadas por gente de América Latina, y no una propuesta de replicar lo que querían hacer los expertos de la Fundación.
Finalmente, jugó un rol muy importante en el Research Review and Advisory Group (RRAG) que asesoraba a las fundaciones en cómo apoyar el diseño de la educación en países en desarrollo. En la reunión de educación del año 90, UNESCO Tailandia 1990, la famosa “Conferencia Mundial sobre Educación para Todos”, en Jomtien, Patricio jugó un rol muy potente.

J – Hemos pasado entre el 70 y el 90.

ESch – 70, 74, 90. En ese período se desarrolla REDUC, se va creando toda esta Red de Centros de América Latina, empieza a hacerse mucha investigación en educación; hay una labor larga y continua en la cual Patricio se tiene que mover para conseguir las platas y ahí le ayuda mucho Lucho (Luis Brahm).
Hay una parte que no la comento porque no la conozco. Entre el 70 y el 90 está el rol subversivo de Patricio como liberador de perseguidos políticos de Pinochet, junto con Gerardo Whelan.

J – ¿La gran colaboración tuya con Patricio fue a través de REDUC?.

ESch – En lo internacional REDUC es la principal. La otra cosa es RRAG, en la cual yo partí y después quedó él (Patricio) cuando me retiré. En la parte nacional está la instalación de la planificación en Chile. Durante los 4 años del período de Frei, ahí trabajamos intensamente. A raíz de eso Patricio funda el CIDE y la FIDE. Cuando termina el período de esa administración 64-70, en los últimos años él funda el CIDE y dirige la FIDE. Pero después de la creación de REDUC seguimos conversando todo el tiempo.

J – Cómo era como Patricio como persona, qué facilitó tu relación con él y qué te atrajo a seguir trabajando con él?. Cómo te convenció, por ejemplo, de que te fueras a trabajar al CIDE?

ESch –La OEA me dió un financiamiento para hacer un estudio del impacto del planeamiento de la educación en Chile. Era el primer estudio de seguimiento masivo de alumnos en un país en desarrollo en el que colaboró Joseph P. Farrell. Entonces, lo natural era que le preguntara si lo podía hacer en el CIDE; y claro, por supuesto, aceptó inmediatamente.

J – ¿Ustedes tenían una relación muy espontánea y fácil? ¿Tenía aspectos negativos?

ESch – No. No había ninguna dificultad. Conversábamos todas las cosas. Él no era una persona que se enojara mucho, yo tampoco, entonces no había muchas posibilidades de que hubiera encontrón, se conversaba todo. Las soluciones eran normalmente razonables.

J – ¿Cómo te sentías en el CIDE? ¿Cómo pájaro raro?

ESch – No. Una cosa muy interesante que tenía Patricio era su habilidad para seleccionar personas con las que era muy fácil trabajar. Si miras la gente del CIDE, cada una era una persona que en general se insertaba bien en el CIDE. Es el caso de Lucho (Luis) Brahm, Oscar Corvalan, Orlando Mella, Cecilia Castelblanco (la Administradora). A Enrique Marshall, Patricio le consiguió una beca y se suponía que volvería al CIDE pero volvió al Banco Central. Enrique era una persona buena, Lucho una persona buenísima, tú eres una persona buenísima, la Manena Barros, buenísima. Personas con las cuales era muy fácil trabajar. Mi gran amigo Noel Mc Ginn, buenísimo. Gente sin mucha complicación, querían hacer las cosas bien, trabajar bien.

J – En la idea de mantenernos unidos, en abril recién se armó una reunión de ex colaboradores del CIDE en la parcela de Leonor Cariola, cerca de Santiago; éramos 40 personas, todos, de alguna manera, que ya no trabajamos en el CIDE pero que quedamos con ese vínculo, ese afecto y esa amistad. Claro, Patricio tenía mucho ojo para elegir a la gente.
Otra cosa que me llamó la atención es que envié un mail a 50 personas contándoles que estábamos recogiendo estos testimonios sobre Patricio. Creí que recibiría una avalancha de respuestas; no, recibí 4. Mi hijo, que es un poco pesimista, me dijo “ni tan importante ni tan querido”.

ESch – No. Más bien son estilos de trabajo de cada una de las personas.

J – Yo creo que querían mucho a Patricio, en general, pero al mismo tiempo yo habría esperado reacciones como “fantástico”.
Somos un comité operativo en el que están Horacio Walker, Sergio Martinic, Cecilia Cardemil, Paco Alvarez, la Normita San Martín y yo. La Normita conoce a toda la gente del CIDE desde al año 85.
Haremos 2 entrevistas cada uno. Me tocó entrevistarte a ti y a Juan Ochagavía que, aparentemente, fue el mejor amigo jesuita que tenía Patricio. Creo que más de 20 o 25 no vamos a lograr. Les ofrecí a todos hacer entrevistas. Pero lo que implica trabajo, a veces, da flojera.

ESch – Acuérdate que mientras más años pasan, más nos cuesta hacer las cosas. Hay personas más activas que otras.

J – Patricio fue un sacerdote jesuita, ¿qué dirías tú de su relación con la trascendencia y de su trabajo pastoral? ¿Cómo lo veías tú como sacerdote?

ESch -Yo le decía que era el más franciscano de los jesuitas. Era capaz de regalar lo que tuviera si alguien lo necesitaba. No era alguien que tuviera muchas cosas, era muy austero en ese sentido, muy generoso. Era un hombre capaz de traer un coche para la Paulina nuestra hija número 5. Le encargamos un coche y llegó con el coche.

J – Le recuerdas como generoso y austero.

ESch – Si, generoso y austero. Un hombre que estuvo en poblaciones viviendo un tiempo.

J – Yo sabía que él trabajaba en Pastoral en Cerro Navia. Vivió también ahí?

ESch – Claro, vivió ahí.

A propósito de elegir gente, por ejemplo Mario Leyton. A Mario Leyton lo trajo Patricio, creo que a la FIDE, en ese momento se creó el CIDE, Mario traía todas las ideas de Bloom, y de Tyler, que fueron importantísimas en la Reforma Educacional posterior del 64, eso lo trajo Mario antes del 64, o sea Patricio se anticipó a la reforma del 64.

J – O sea, Patricio era bien visionario.

ESch – Exacto, esa es la Palabra. Era visionario, un hombre que se anticipaba a la realidad. Estaba siempre lleno de ideas, era un pozo de ideas, un pozo de proyectos. Lo interesante es que no se quedaba en la discusión solamente abstracta, sino que bajaba a la tierra a hacer las cosas. Ahí hay un espíritu empresario muy interesante. Era un empresario no para ganar plata, pero sí un empresario para hacer cosas. Muy especial, Patricio.

J – Horacio Walker me contaba que en un viaje en avión que hicieron entre Toronto y Ottawa, de repente Patricio, que estaba con la Biblia en las manos, le dice “mira, por qué no hacemos tal cosa”, cosas que se le ocurrían en el momento y él quería aterrizarlas inmediatamente en un proyecto. Por eso desconcertaba a veces a la gente.

ESch – Era un hombre tan jesuita. Estaba en lo alto de las ideas y al mismo tiempo bajaba a cómo hacer las cosas.

MC (María Clara Grossi, esposa de Ernesto) Sus Misas en los hoteles.

ESch – Eso era muy entretenido. Estuvimos en 100 o más seminarios, en distintas partes y donde estaba Patricio hacía Misa. Los domingos solamente y, a veces, los días de semana. Él tenía todos los elementos necesarios para hacer Misa en la habitación del hotel.

J – Era muy profundamente sacerdote.

ESch – Si, absolutamente.

MC – Una vez le pregunté ¿ y tú qué piensas de la reencarnación?.
Me respondió (seco como palo):! cómo se te ocurre!!! Como se te ocurre una cosa así. Dios te creo única e irrepetible, estaba muy enojado. Yo tuve muchos líos y siempre me trató muy bien pero en esto fue tajante.
Era muy importante en nuestra vida familiar.

J – Estuvo en la intimidad de ustedes, los conoció mucho.

J – ¿Cuál sería, en el mundo de hoy, el principal rol que tendría una persona como Patricio?

ESch – Habría facilitado que la gente conversara más sobre cada uno de los problemas de la educación, evitaría este gran choque que hay, en que nadie se pone de acuerdo sobre lo que hay qué hacer en educación. Es probable que con Patricio lograríamos consensos. El problema es espantoso hoy día en educación en Chile, donde cada uno opina cualquier cosa y no se ponen de acuerdo.

MC – Él tenía la capacidad de unir a muchos. Me acuerdo que hubo una reunión cuando él venía reponiéndose de una enfermedad larga, no me acuerdo por qué. Juntó como a 70 personas en la casa y tu (Ernesto) estabas de viaje. Había de todas las edades, pensamientos, ideas, de todo, sobre una cosa que él esperaba que fuera posible que pasara. Una cosa muy rara, como que todos quedamos sin saber qué pasaba. Creo que habría logrado conversar con todos los que tendría que conversar ahora.

ESch – De hecho lo logró, como te lo dije al principio. Lo logró con Frei. La reforma de Frei Montalva salió por consenso; creo que es el primer consenso histórico acerca de lo que había que hacer educación en Chile. Ahí Patricio jugó un rol muy, muy importante.
Era un cambio de la estructura, se debía cambiar la estructura, que es más que los cambios que se están haciendo ahora. Sin embargo se logró que hubiera consenso acerca de lo que había que hacer. Tenía esa capacidad de conversar con toda la gente, con tranquilidad. No se enojaba, con tranquilidad. Muy buen expositor. Como que daba garantía a la gente de que estaban recibiendo un trato justo.

J – Creo que hemos tocado todos los puntos. Primero, te agradezco enormemente y te propongo que si se te ocurre algo me lo hagas saber. Lo mismo María Clara.

J – Una de sus herramientas para su liderazgo era el vínculo afectivo que lograba con las personas, más diversas, con eso las embarcaba en su proyecto.

Notas agregadas por Ernesto después de la entrevista:
Patricio participo en los seminarios de educación catequística que organizaba el padre Miguel Cabello (SS CC) en toda América Latina.
Me acordé de la participación de Patricio en la realización del Primer Encuentro Nacional de Investigadores en Educación –ENIN en 1969 (se presentaron unas 40 investigaciones) y de los siguientes (cada dos años). Eso permitió que ya estemos celebrando este año el número 23. Es otra muestra de la capacidad de Patricio de hacer que las cosas funcionaran.