Patricio Cariola Barroilhet y su aporte a la renovación pedagógica en la segunda mitad del siglo 20 en Chile,
Jaime Caiceo Escudero, 2001.

Introducción
El aporte que el padre Patricio Cariola Barroilhet SJ hizo a la educación chilena,
desde la Fide2 y el Cide3, especialmente, formando una elite de investigadores
en educación y la Red Latinoamericana de Investigadores en Educación, lo hizo acreedor al Premio Nacional de Ciencias de la Educación en 1999, y se convirtió en el único galardonado hasta la fecha que fue sacerdote y que no estuvo ligado al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile, hoy Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. Por lo mismo, en el discurso de recepción a la Sociedad Chilena de Historia de la Educación4, un importante educador expresó:
En Patricio Cariola, el historiador encontrará al educador, al científico, al emprendedor y al reformista… Pero sobre todo, a una persona íntegra y consecuente, cálida y lúcida. Para el historiador del futuro, Patricio Cariola será un espejo en donde se encontrará reflejado lo mejor de los últimos cincuenta años, todo aquello que hace que la Humanidad sea vivible y trascendente. (Núñez, 2000, p. 111)
Sobre el p. Cariola no se ha publicado nada sistemático; sólo algunas reflexiones a propósito de la obtención del Premio Nacional, a su incorporación a la Sociedad Chilena de Historia de la Educación y con motivo de su fallecimiento, 20 de junio del 2001. La excepción se encuentra en la publicación sobre los 40 años del Cide en el que se destaca el aporte del sacerdote jesuita en el desarrollo de esa institución (Milos, 2004). Sin embargo, reconstituir su vida, su pensamiento y su aporte a la educación chilena, constituye una importante contribución a nuestra historia educacional; ello ayudará a comprender nuestro pasado para poder proyectar de una mejor forma, nuestro futuro educacional. Más aún, si el p. Cariola es uno de los principales protagonistas de la Reforma Educacional iniciada en el país en 1996: Sus principales impulsores fueron formados por él en el Cide. Es importante resaltar el aporte que desde el Cide hizo el P. Patricio a la investigación educacional y al desarrollo de la educación nacional.

Rasgos biográficos del p. Patricio Cariola Barroilhet (1928-2001)
Su familia y sus estudios

El padre Patricio Cariola nació el 11 de junio de 1928 en el seno de la familia formada
por Carlos Cariola y María Aglaya Barroilhet, quienes se habían conocido en Viña del Mar. Su padre era descendiente de genoveses, dedicado a la construcción, pero, además, un muy buen deportista, incluso precursor de muchos deportes en Chile, como el esquí, el remo y el polo; gustaba también del fútbol, del atletismo y del alpinismo; influyó con su hobby de tal manera en su hogar que el deporte fue fundamental en Patricio; a su vez, se caracterizó siempre por ser muy respetuoso de la libertad de sus hijos. Carlos Cariola fue campeón chileno de la milla y tuvo récord en esa práctica deportiva. El padre de don Carlos tenía una casa de comercio en Valparaíso; lo envió a él a estudiar comercio a Suiza cuando tenía 16 años; al regresar volvió a trabajar a Cariola y Cía.
Su madre pertenecía a una de las familias más importantes de Viña del Mar; también compartía la pasión por el deporte, en especial el tenis; de hecho se conocieron jugando ese deporte; a partir de esa circunstancia, surgió en ellos un gran amor. Sin embargo, su máxima preocupación fue darle una buena educación a sus hijos y una buena formación religiosa; ella se sentía muy cerca de Dios; era muy discreta en cuanto a los detalles personales e íntimos de sus hijos; era 11 años menor que su marido; su padre, también de nombre Carlos, era un exitoso empresario, quien había estudiado ingeniería y arquitectura en París y que, entre otras cosas, fundó el Automóvil Club de Chile, la Compañía de Gas y Cemento Melón.
La joven pareja compuesta por Carlos y María Aglaya tuvo que esperar varios años antes de concretar su matrimonio. El primer obstáculo fue la Primera Guerra Mundial, pues Carlos se enroló como voluntario en la Escuela de Caballería de Turín -Italia-, donde lo nombraron oficial; fue condecorado con la medalla al valor por su participación en la batalla de Paive. A su regreso, el incendio de Cariola y Cía. congeló los sueños de matrimonio de los enamorados. Había que partir de cero y Carlos comenzó a bosquejar los cimientos de su antiguo anhelo y sueño: construir. Su futuro suegro, Carlos Barroilhet, un poco contrariado porque los años pasaban y no se concretaba la boda, decidió apoyarlo económicamente para que iniciara su empresa constructora.
Carlos Cariola dibujaba muy bien y se asoció con Ernesto Bozzo, un ingeniero- arquitecto con el que se abocaron a construir tranques y canales. Edificaron, entre otros, el Cogotí y Recoleta, que entonces eran los más grandes de Sudamérica, y finalmente se centraron en la obra de su vida: El Balneario de Las Rocas de Santo Domingo. A juicio de sus hijos, la gran obra de Carlos Cariola fue la construcción de este balneario; es el reflejo de su personalidad: La importancia que le daba al deporte y su amor por la naturaleza reflejado en los grandes jardines; allí fundó el Club de Jardines de Chile. El padre Patricio ha manifestado que Santo Domingo lo hizo su padre precisamente para hacer familia; don Carlos quería que se viviera un ambiente familiar y, por lo mismo, boicoteó a su socio la idea de construir un hotel y que se instalaran negocios.
Recién a los cuarenta años, Carlos concretó su matrimonio, del cual nacieron cuatro hijos; el padre Patricio fue el mayor de ellos, seguido de Cecilia, Marco y Marcelo. Cecilia nació en 1930; sus estudios iniciales los hizo con sus hermanos en la gran casa quinta que sus padres tenían en Viña del Mar; luego, en Santiago ingresó al Colegio Inglés y, gracias a que su padre había colaborado para que llegara a Chile un Colegio Inglés Católico, el Villa María Academy, allí prosiguió sus estudios hasta graduarse; se casó con un italiano, Agostino Castoldi, y se fue a vivir con él a Quemchi – Chiloé – entre 1955 y 1962; se destacó en Ancud y Castro por la creación de policlínicos; actualmente vive en Florencia -Italia-, a donde llegó con su familia partiendo de cero; logró, al igual que sus padres, educar en unidad familiar a sus seis hijos; se ha dedicado al diseño de vestuario y se ha transformado en una de las expertas mundiales más cotizadas en la moda del cuero y asesora de Gucci.

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